Filosofia Samurai
 

Bushido: El Camino del Guerrero

La Katana
Los Samurais
Filosofia Samurai
Filosofia Samurai

Filosofía Samurai
La vida de un Samurai era como la de una flor del cerezo blanco. Hermosa y breve, como la flor, la muerte venia naturalmente, gloriosamente.
Es verdaderamente triste que un hombre trate bien a alguien que le ha de servir bien, y a un hombre que no le ha de servir, mal.
Uno debe de tener vision dentro del mundo de los sueños, que pasa por nuestros ojos tan rapidamente
Aquel hombre cuya profesion es de armas, debe calmar su alma, y mirar en la profundidad de los demas. Hacerlo es la escencia de las artes marciales.
Sin conocimiento uno finalmente no tendra victorias.
Uno no debe estar envidioso de alguien que prospero por medios justos. Tampoco se debe desdeñar a aquellos que no siguen el camino de la rectitud.
Considera lo que existe que existe, y aquello que no existe que no existe, y reconce las cosas como son. Con tal mentalidad uno tiene proteccion divina, aunque no haga plegarias.
Un hombre de vision profunda sobrevivira ambos el comienzo y el final, y considerara que cada faceta es importante.
La inteligencia es la flor de la discriminacion. Hay muchas ejemplos de la flor floreciendo, pero no dando fruto.
No importa que la persona pertenezca a una clase alta o baja, si no ha puesto su vida en combate al menos una vez, es causa de verguenza.
La estrategia es el arma del guerrero. Los comandantes deben de seguir y diseñar la estrategia, los soldados deben de conocer el camino. No hay guerrero en el mundo actual que en verdad entienda el camino de la estrategia. Esta dicho que el guerrero el la espada de doble filo, con la espada y con la pluma, y debe tener pericia con ambos.
Si el enemigo piensa en las montañas, ataca por el mar, si piensa en el mar, ataca por las montañas.
Si vemos a hombres de otras escuelas discutiendo teoria, y concentrandose en tecnicas con las manos, aun aunque parezcan habiles, no tienen nada del verdadero espiritu.
Una personas que se diga que es experto en algo es iluso. Porque su ilusion lo hace concentrarse solo en una cosa, no piensa en nada mas que hacerse experto. Esa persona no vale la pena.
Si un hombre ve a alguien que actua mal, y no hace nada para detenerlo, como puede seguir llamandose hombre

El samurai ideal debía llevar una vida austera, disciplinada, dedicada a sus señores feudales y a la perfección de su carácter y al perfeccionamiento del arte marcial. Se esperaba que ellos tuvieran la misma fineza en la ceremonia del te, caligrafía y poesía como la que tuviesen para remover la cabeza del enemigo en una batalla. Daban su lealtad completa a su Daimyo (Señor feudal) en su ejercito privado, a cambio recibían: tierras, posición, estatus y dinero.

Preceptos del Samurai (samurai no kokoroe), una moderna variación de una filosofía histórica:
Conócete a ti mismo. (Jiko o shiru koto), Siempre cumple con tus compromisos. (Jibun no kimeta koto wa saigo made kikko suru koto), Respeta a todos. (Ikanaru hito demo sonke suru koto), Manten fuertes convicciones que no puedan ser alteradas por las circunstancias. (Kankyo ni sayu sarenai tsuyoi shinnen o motsu koto), No te hagas enemigo de ti mismo. (Mizu kara teki o tsukuranai koto), Vive sin lamentaciones. (Koto ni oite kokaisezu), Asegúrate de dejar una buena primera impresión. (Hito to no deai o taisetsu ni suru koto), No te aferres al pasado. (Miren o motanai koto), Nunca rompas una promesa. (Yakusoku o yaburanai koto), No dependas de otras personas. (Hito ni tayoranai koto), No hables mal de otros. (Hito o onshitsu shinai koto), No tengas temor de nada. (Ikanaku koto ni oite mo osorenai koto), Respeta las opiniones de otros. (Hito no iken o soncho suru koto), Ten compasión y comprensión de todos. (Hito ni taishite omoiyari o motsu koto), No seas impetuoso (karuhazumi ni koto o okosanai koto), Aun las cosas pequeñas se les debe poner atención. (Chiisa na koto demo taisetsu ni suru koto), Nunca olvides ser apreciativo (Kansha no kimochi o wasurenai koto), Haz un esfuerzo desesperado. (Issho kenmei monogoto o suru koto), Ten un plan para tu vida. (Jinsei no mokuhyo o sadameru koto), Nunca pierdas tu espíritu de principiante. (Shoshin o wasurubekarazaru koto),
Meijin o Maestro
El aprender y el aprendizaje están hechos para ser olvidados. De cualquier forma un hombre puede ser entrenado en iaijutsu o en kenjitsu, el guerrero no puede ser maestro de su sabiduría técnica a menos que sus estorbos sean removidos y pueda mantener su mente en un estado de vacío (mu), removiendo hasta la técnica. Es entonces que el cuerpo es capaz de desplegar por primera vez , y a su máxima expresión, el arte adquirido por el entrenamiento de varios años. El cuerpo se moverá automáticamente, sin un esfuerzo conciente departe del mismo guerrero. Cuando se llega a este nivel, todas las enseñanzas son tiradas al viento, con una mente perfectamente inconsciente de su propio trabajo, el arte del espadachín obtiene perfección y al que lo alcanza se le llama meijin o maestro.
El meijin es un técnico cuyas habilidades van mas allá de que la simple experiencia del cuerpo Su esencia es espiritual. El es ejemplo de una vida ordenada y disciplinada. El continúa exigiéndose a sí mismo, y nunca omite una practica diaria. Se le conoce por el aura de tranquilidad que lo rodea. Él posee fudoshin o la mente inamovible, un estado mental que le permite enfrentarse a cualquier situación con compostura.

La Muerte Antes del Deshonor
La muerte para el samurai no era algo a lo que se debía temer. Como guerreros, estaban devotos a pelear, cuando llegaba la muerte se esperaba que la enfrentasen con corage y fuerza. En vez de permitir que fuera avergonzado al ser tomado como prisionero y decapitado por el enemigo, surgió la tradición entre los samurai de realizar su autoeliminación. Se conoce como Seppuku, una forma mas digna de llamarlo, que la expresión hara-kiri o cortar el abdomen. Se realizaba para: evitar el deshonor de la captura por el enemigo, para realizar el acto de kanshi (una forma de demostración ante un superior), o para ejecutar una muerte impuesta por las autoridades.
El sepuku solo podía ser llevado a cabo por un hombre de gran coraje, y por ello, destacaba al hombre como un miembro de la elite militar. Los japoneses piensan que el abdomen o hara, es el centro espiritual del cuerpo, y por ello, el lugar natural para cortar y causar la muerte. Para evitar prolongar el sufrimiento era ayudado por otra persona conocida como Kaishaku, su rol era cortar la cabeza cuando el acto se llevaba acabo, o cuando pareciera que el coraje del ejecutante pudiera faltar en el momento crítico. El Kaishaku debía ser diestro con la espada, ya que se esperaba que no cortara el cuello completamente, tenía que dejar la cabeza adherida al cuerpo mediante una porción debajo de la barbilla, así la muerte del ejecutante de distinguiría de una simple ejecución. El hombre se insertaba la daga en su abdomen con ambas manos, luego la movía de izquierda a derecha, finalmente giraba el cuchillo al otro lado y llevándolo hacia arriba, al plexo solar, siguiendo la costilla inferior. Habiendo hecho esto retiraba la daga, la ponía abajo y se inclinaba hacia delante para que su cabeza fuera cortada. El hombre no debía emitir ningún sonido, como una reflexión de honor y coraje, del mismo modo que cualquier otra persona que presenciara la ceremonia por respeto.
En 1968, una ceremonia de sepuku fue presenciada por Lord Redesdale, un diplomático británico en Japón. En sus memorias, “Cuentos del viejo Japón”, detalla el incidente: “Lentamente y con gran dignidad, el hombre condenado se montó sobre el piso elevado, se postró dos veces frente al altar, se sentó frente al una alfombra con su espalda hacia el altar, el Kaishaku estaba agachado a su mano izquierda. Uno de los tres oficiales se acercó, llevaba un pedestal donde descansaba la daga. Se la alcanzó al condenado quien la recibió con una reverencia, llevándola sobre su cabeza con ambas manos y la puso frente a si. El hombre dejó que cayeran sus ropas hasta su cinturón y se quedó desnudo hasta la cintura. Cuidadosamente, de acuerdo con la tradición metió su mangas bajo sus rodillas para evitar caer hacia atrás, ya que un noble caballero japonés debía morir cayendo de frente. Deliberadamente, con mano firme, tomó la daga y la acostó al frente; la miró prolongadamente, casi con afecto; por un momento parecía recolectar sus pensamientos por última vez, luego se insertó el cuchillo profundamente bajo la cintura del lado izquierdo, lentamente la giró y cortó hacia la derecha, después hizo un giro dentro de la herida y cortó un poco hacia arriba.
Durante esta enfermiza y dolorosa operación, nunca movió un músculo de su cara. Luego sacó el cuchillo, se inclinó hacia delante y estiró el cuello; una expresión de dolor por primera vez cruzó su rostro, pero no hizo ningún ruido. En ese momento, el Keishaku, quien había estado observando de rodillas cada movimiento, se levantó, posicionó su espada por un segundo en el aire; hubo un relámpago, un pesado, horrible sonido, una devastadora caída; con un soplo la cabeza había sido cortada del cuerpo del hombre. Un silencio siguió, roto tan solo por un agobiante sonido de la sangre emanando del inerte cuerpo frente a nosotros, el cual un momento antes había sido un hombre valiente y caballeroso.”

El Fin del Samurai
El principio del fin inició en 1867, cuando el ultimo shogunado cayó, y se formó un nuevo gobierno bajo el mando del emperador. Este periodo se llama la era Meiji. En 1968 el Emperador publicó “El Juramento de 5 Artículos” el cual comenzó a desmantelar la clase samurai. Los días del samurai, sus espadas y sus privilegios como nobles, terminaron cuando el Emperador les quitó el derecho histórico de portar espadas. El derecho de portar armas fue restringido para policías y soldados. Esto fue una calamidad para el samurai, no solo se le quitó su fuente de identidad y orgullo, sino que terminó su vida como clase militar.